Empujado por la crisis del dólar, el oro comenzó 2011 con una fuerte tendencia alcista y sin proponérselo salió de su refugio de precios ligeros para escalar la cima de los metales preciosos.

Al iniciar el mes de septiembre, la barra amarilla renovó su marca histórica, gracias a sus características de refugio seguro ante los temores sobre la continua caída de la economía estadounidense- En efecto, el metal amarillo alcanzó los mil 920,40 dólares la onza, con lo que superó el valor máximo de mil 500 dólares reportado al cierre de agosto.

Al concluir 2010 el oro al contado se cotizó a 910,40 dólares la onza en el mercado europeo, lo que representó una ganancia de un 32 por ciento frente a los 635 dólares al término de 2000, año en que el precio registró repuntes de más de un 40 por ciento.

Ello se debió a una diversificación de los inversores hacia los metales preciosos como una forma de protección contra las tensiones mundiales.

El precio del oro protagoniza una carrera ascendente desde hace varios años.

Que lo podría llevar en el actual hasta los mil 990 dólares la onza, espoleado por los elevados precios del petróleo, ya en el entorno de los 100 dólares el barril y la debilidad del dólar.

A estos factores se sumó últimamente la crisis de las hipotecas de alto riesgo “subprime” en Estados Unidos, que golpea la economía de ese país y se extiende a otros sectores, en particular las finanzas, y afecta ya a no pocas naciones.

También se añaden los de índole geopolítica, como las tensiones entre Siria y Estados Unidos, la inestabilidad interna en Nigeria - primer exportador de crudo de África-, y otros coyunturales, además de la fuerte especulación en los mercados.

Así, a mediados de semana en que el metal amarillo alcanzó los mil 920 dólares la onza, el precio se vio influido además por los futuros transados en Japón, que dieron fuerza al mercado para lograr su máximo valor con el apoyo de los contratos auríferos en otras bolsas.

Antes de esta oleada alcista de comienzos de 2008, el antecedente más alto de la cotización se remontaba a 1980, cuando alcanzó los 875 dólares la onza. No solo el oro, también el platino y la plata. El platino y la plata se beneficiaron igualmente de esa corriente y de su condición de valor de refugio, en medio del escenario de la recesión económica de Estados Unidos que podría desacelerar el crecimiento global.

Por ejemplo, el platino llegó a venderse al récord de 1.563,25 dólares la onza, mientras que el precio de la onza de plata alcanza los 16 dolares, su precios mas altos en 4 años.

A juicio de James Moore, analista de bulliondesk.com, el proceso de revisión anual de los índices de materias primas, al cual se suma un flujo continuo de inversiones, empujó a los metales preciosos a cotas inéditas.

El oro viene subiendo de manera pronunciada desde 2006 e incluso antes, impulsado por los altos precios del crudo y de otras materias primas y el declive del dólar. Tales tendencias motivan que el metal dorado se vea más atractivo y seguro como inversión, en particular en épocas de turbulencia internacional.

No obstante estas notables cotizaciones, ajustado a la inflación, el precio está aún por debajo de su marca histórica de 1980, cuando una onza a 875 dólares valdría hoy entre dos mil 115 y dos mil 200 dólares.

El oro es un metal de transición blanda, brillante, amarilla, pesado, maleable, dúctil (trivalente y univalente) que no reacciona con la mayoría de los productos químicos, pero es sensible al cloro y al agua regia. Se encuentra normalmente en estado puro y en forma de pepitas y depósitos aluviales y es uno de los metales tradicionalmente empleados para acuñar y respaldar monedas.

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