Por poder, todo se puede. La debilidad del dólar ratifica la condición del oro de refugio de capitales, motivo por el que el precio de este metal está subiendo a niveles no vistos desde hace 16 años, mientras, paralelamente, el euro y el yen están en zona de máximos frente al billete verde. 

Los inversores buscan divisas donde guarecer sus capitales, preocupados por los abultados déficit, fiscal y comercial, de Estados Unidos. La caída de la moneda norteamericana ha provocado una apreciación del euro superior al 10% en los últimos seis meses y el oro podría llegar hasta los 900 dólares la onza (nivel que registró por vez última a fines de 2003) ante las expectativas de que el dólar no logre recuperarse. La correlación mostrada entre el dólar y los precios del oro supera en estos momentos el 90%. 
En definitiva, euro, oro y yen se están comportando más o menos al 'unísono' en estos momentos, lo cual no significa que sus respectivas correcciones, cuando lleguen, sean también sincronizadas, a pesar de la obvia relación existente entre los tres valores. Y lo de lo 'brusco' que pueda ser la corrección, es cuestión de opiniones. Porque lo que es 'brusco' para uno no tiene que serlo para otro.

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